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LAS ZONAS EROGENAS DE LA MUJER (Página 3)
El estómago
Empieza por sus costillas creando una sensación de electricidad
estática al colocar tu mano un centímetro por encima
de su estómago, sin tocar su piel. Ella sentirá el
calor de tu piel. Cuando ella menos lo espere, desliza tus dedos
por su estómago.
Cuando cierre los ojos concéntrate en la parte inferior de
su abdomen y acaríciala con la punta de un pincel o brocha
de maquillaje en lugares inesperados. Una de las formas más
fáciles de excitar a tu pareja es sensibilizándola
con una combinación de caricias que se alejen lo más
posible de la rutina.
Los glúteos
Siempre que hagas comentarios agradables acerca de su trasero mientras
juegas con él, considéralo una zona certera para el
preámbulo a hacer el amor. Cuando ejerces presión
en el trasero de tu pareja estás empujando su área
pélvica hacia delante, lo que ejerce placentera presión
en su pelvis.
Puedes darle suaves palmadas, a un ritmo acelerado con las palmas
o costados de tus manos. También puedes practicar otro tipo
de estímulo erótico como mordisquear sus glúteos,
lo que quiere decir acariciarlos con los dientes, no romperle la
piel.
La ingle
Con la palma de tu mano presiona toda su zona genital, alterando
tu ritmo y presión. Luego imagínate un reloj: Con
su clítoris a las 12, coloca tus dedos a las 4 y a las 8,
donde se encuentran nódulos nerviosos muy sensibles. Acaríciala
con movimientos circulares y lentos.
Gradualmente estimúlala más directamente a ambos lados
del clítoris. Luego desliza tu lengua de las 6 a las 12,
pasando por encima del clítoris. Luego coloca tus labios
alrededor del clítoris y disfrútalo.
El perineo
Todo lo original es excitante. La zona entre el ano y la vagina
(el perineo) es normalmente territorio inexplorado, por lo que aventurarse
hacia ahí es tan excitante. Además, el perineo está
lleno de terminaciones nerviosas, ya que es de la misma piel que
los labios vaginales. Aquí puedes acariciarla suavemente
de arriba abajo.
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