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PATERNIDAD POR ADN: el inicio de una nueva era en medicina genética
El ADN (Ácido DesoxirriboNucleico)
es el material genético de todo individuo que viva o que
alguna vez haya existido sobre la Tierra. El interés por
examinar este material para determinar la paternidad radica en el
hecho que todo niño hereda el ADN de sus padres: exactamente
la mitad de cada uno de sus procreadores. En nuestro país
ya se realiza uno de los análisis más especializados
a nivel mundial: el examen del ADN, cuyos resultados son emitidos
con alta precisión, exactitud y certeza.
Este método se aplica tomando la muestra mediante un suave
masaje con el algodón de un hisopo estéril en el interior
de la mejilla, evitando de esa manera molestias y dolor en el caso
de los niños y personas sensibles. En consecuencia, no se
necesita tomar muestras de sangre. Esto es posible debido a que
el ADN es exactamente el mismo en todas las células del cuerpo
humano. El ADN extraído de las pocas células obtenidas
es amplificado varios millones de veces y analizado sofisticadamente
mediante la moderna y patentada técnica STR (repeticiones
cortas en tándem). La metodología usada permite un
poder de determinación de paternidad de 99.9999% mientras
que el poder de exclusión es de 100 por ciento.
La prueba del ADN es el método más confiable y contundente
para confirmar o negar la paternidad y se puede realizar por razones
legales, médicas o personales siempre dentro de la máxima
discreción y privacidad.
De esta manera, se beneficia a las mujeres que buscan reconocimiento
de filiación para sus hijos. También es solicitada
por hombres que desean demostrar que están siendo acusados
falsamente de ser padres biológicos de un niño que
es imputado como suyo. Algunos hombres simplemente la usan para
absolver una duda antigua (muchas veces sin conocimiento de la madre,
cuya participación no es indispensable). Asimismo, es una
prueba usada en litigios por razones de herencia, casos forenses,
etc.
El desarrollo de la tecnología por ADN en Latinoamérica
permitirá ingresar al siglo XXI con plena capacidad para
aprovechar los beneficios médicos que sobrevendrán
como consecuencia del conocimiento de los detalles moleculares del
genoma humano.
En el futuro no muy lejano será posible usar tecnología
de ADN no sólo para determinación de paternidad sino
además para predecir enfermedades en función de predisposiciones
genéticas inscritas en nuestros genes y de sus modificaciones
causadas por el ambiente durante los años vividos. Se espera
que las primeras enfermedades en ser estudiadas serán las
cardiovasculares, el cáncer y los desórdenes psiquiátricos.
Es interesante notar que inclusive se podrá determinar la
propensidad a padecer ciertas enfermedades infecciosas.
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